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Cuentas en participación: ventajas para la empresa y para el inversor

Un contrato de cuentas en participación es un contrato de colaboración por el que un inversor externo (partícipe) aporta capital o bienes a  una empresa (gestor), teniendo que aplicar dicha aportación a la actividad empresarial pactada, la cual seguirá desarrollándose por la empresa en nombre propio y aparentemente, por su única cuenta. Dicho inversor externo sólo participará en los resultados prósperos o adversos de la empresa financiada.

La aportación del partícipe ingresa en el patrimonio del gestor, por lo que no existe un patrimonio común. De este modo el gestor se convierte en titular, y el partícipe tendrá únicamente un  derecho de crédito frente al primero.

Si el negocio va bien, el inversor recuperará su aportación y cobrará la parte de beneficios que hayan pactado; y si va mal asumirá únicamente las pérdidas que le correspondan.

Ventajas para la empresa financiada:

La principal ventaja de este contrato es que el inversor no se convertirá en socio de la empresa, teniendo únicamente la obligación de informarle a éste sobre el desarrollo y la gestión de la actividad empresarial.

Con ello la empresa consigue obtener financiación y aumentar su liquidez de manera sencilla, sin tener que abonar unos intereses ni obligarse a devolver el capital obtenido.

Además de que le va a suponer una ventaja fiscal, pues el reparto de ganancia que corresponde al inversor será un gasto deducible para la empresa., teniendo en cuenta lo siguiente.

La participación del partícipe no gestor en las operaciones del partícipe gestor constituye una forma de financiación a este último, por lo que los resultados positivos y negativos que corresponden al partícipe no gestor deben asimilarse, desde un punto de vista fiscal, a ingresos y gastos financieros, tanto en sede del partícipe gestor como en sede del partícipe no gestor, debiendo incluirse en la limitación de la deducibilidad. Por este mismo motivo, esos resultados no deben formar parte del beneficio operativo, pues este no debe incluir componentes de tipo financiero.

Ventajas para el inversor:

El partícipe podrá obtener beneficios de un negocio, sin tener que responder más allá de la aportación realizada en un principio.

Pero, sin duda, la principal ventaja para el inversor es la ventaja fiscal que conlleva: el beneficio que consiga será un rendimiento del capital mobiliario, sujetos a retención y tributará en su IRPF en la base del ahorro a un tipo entre el 19% y el 23%.

Destacar que, si por el contrario, el inversor fuera socio, también debería tributar a esos tipos, pero con la cuenta en participación obtendrá un mayor neto.

No obstante lo anterior, hay que tener en cuenta que, la retirada de fondos  del contrato de cuentas en participación y su resolución y cancelación no están exentas de OS, ya que la exención de la LITP art.45.I.B.1 cubre exclusivamente los flujos económicos de los socios de la sociedad (Consulta Vinculante DGT 23-9-11).

Quedamos a su disposición para cualquier aclaración.

                                                                                                                                    Belén Martín Argente