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Balance de apertura en las sociedades civiles

Si su sociedad civil pasa a tributar por el Impuesto sobre Sociedades en 2016, deberá llevar su contabilidad como si de una sociedad mercantil se tratase. Por tanto, si la entidad no ha estado obligada a llevar contabilidad hasta ahora, deberá reconstruir su balance de apertura a 1 de enero de 2016 y, a partir de dicho asiento inicial, contabilizar las operaciones que realice desde ese momento.

En primer lugar, determine el valor de los inmovilizados de la sociedad civil (materiales e inversiones inmobiliarias) según los datos que aparezcan en el libro registro de bienes de inversión que hasta ahora estaba obligada a llevar. Haga constar en el balance de apertura el valor de adquisición de dichos activos menos la amortización acumulada.

Incluya también las deudas y créditos (en general, deudas pendientes de pago por adquisición de activos o con proveedores, y créditos a clientes), así como otros activos de los que su entidad fuera titular a 31 de diciembre de 2015. Es importante recopilar los documentos que acrediten la existencia de dichos elementos.

Por último, la diferencia entre los activos y pasivos constituirán sus fondos propios, y éstos tendrán la consideración de “aportaciones de socios” ya que, al no haber contabilidad previa, no podrá desglosarse qué parte corresponde a reservas. El importe de dichas aportaciones será, para el socio, el valor de adquisición de su participación en la sociedad civil, a efectos de futuras transmisiones.

Ejemplo:

Balance. El 31 de diciembre de 2015, el activo de su sociedad civil estaba compuesto por mobiliario (25.000 euros netos), equipos informáticos (5.000 euros netos), saldos en cuenta corriente (8.000 euros) y deudas con proveedores (4.000 euros):

ACTIVO PASIVO
Mobiliario     25.000,00     34.000,00 Socios
Equipos       5.000,00       4.000,00 Deudas
Tesorería       8.000,00
    38.000,00     38.000,00