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Pérdidas por deterioro de créditos por operaciones comerciales

La mora en el pago de los créditos de nuestros deudores siempre genera dudas en relación al tratamiento fiscal que debemos ofrecerle. Es por ello por lo que resulta importante conocer la posibilidad que la Ley del Impuesto sobre Sociedades nos ofrece, habilitando la deducción fiscal de las pérdidas por deterioro de créditos por operaciones comerciales, siempre que se respeten determinados requisitos.

Esta deducción fiscal se corresponde con las denominadas provisiones por insolvencias, contempladas en el anterior Plan General Contable.De esta forma, existe la posibilidad para las empresas de reducida dimensión de contabilizar como deterioro un 1% del saldo de clientes al cerrar las cuentas del período 2015, reduciendo el resultado contable sometido a tributación.

Para poder deducir este gasto será necesario incluirlo dentro de la contabilidad, ya que a diferencia de otros gastos, este deterioro no puede introducirse por vía de ajustes extracontables en el Impuesto sobre Sociedades.

El cálculo de este deterioro deberá realizarse teniendo en consideración los saldos pendientes de cobro que deriven de, por una parte, las deudas en las que se haya observado un deterioro individual por el transcurso de un período superior a seis meses desde su vencimiento o que procedan de empresas concursadas; y en segundo lugar, las deudas en las que no resulta posible deducir por así venir establecido en las disposiciones legales del Impuesto.

Contablemente, para realizar esta operación será suficiente con reflejar un gasto del 1% del saldo de clientes existente al finalizar el ejercicio (en fecha 31 diciembre). No obstante, si ya se aplicó este gasto en la contabilidad de períodos anteriores, únicamente se deberá adecuar las diferencias.

También es de interés señalar, el hecho de que en aquellas situaciones en las que una entidad perdiera la condición de empresa de reducida dimensión, no se produciría la reversión de la totalidad de saldos de pérdidas por deterioro de forma conjunta en un único período impositivo, sino que se revertirían gradualmente atendiendo al importe de la pérdida que fue dotada como deterioro de créditos por operaciones comerciales.

Por su parte, en el supuesto en que desapareciese el riesgo de impago, el deterioro reflejado deberá ser computado como ingreso en el ejercicio en el que tiene lugar la desaparición del riesgo, y si dicho deterioro se dedujo a efectos fiscales, también deberá recibir la consideración de ingreso fiscal. No obstante, aun cuando no se introduzca en la contabilidad dicho ingreso, fiscalmente deberá atribuirse al periodo impositivo en el que se produjo la desaparición del riesgo de impago del deudor.