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Nuevo método de comprobación de valores empleado por la Generalitat Valenciana

Las comprobaciones de valores han generado una gran litigiosidad en estos últimos tiempos, no en balde para el contribuyente. Hacemos referencia a las formas empleadas por la Conselleria de Hacienda de la Comunidad Valenciana para determinar, lo que a su parecer, es el valor real, y que constituye la base imponible de los impuestos sobre transmisiones patrimoniales y sucesiones y donaciones, transferidos en parte a las autonomías.

Hasta un tiempo atrás la Generalitat venia empleando el método consistente en el dictamen de peritos, alzándose victorioso el contribuyente en la gran mayoría de los litigios que este emprendía en contra de las liquidaciones en las que se calculaba el valor del bien transmitido por el referido método. Dicha situación originó un cambio en el proceder de la Generalitat Valenciana, siendo este forzado, debido a la doctrina sentada por el TSJ de la Comunidad Valenciana, llegando a condenar en costas a la propia Generalitat por reiteración en sus actuaciones.

La nueva metodología empleada consiste en el medio previsto en el artículo 57.1.b) de la Ley General Tributaria, estimación por referencia a los valores que figuren en los registros oficiales de carácter fiscal, es decir, aplicando unos coeficientes, previamente aprobados en una norma autonómica, al valor catastral.

Uno de los alegatos recurrente empleado contra los actos administrativos de valoración es la falta de motivación. Con argucia y alevosía por parte de la Administración valenciana, con la nueva metodología dicha falta de motivación se traslada del propio acto de comprobación de valores a la normativa, en concreto a la Orden 4/2014, de 28 de febrero de la Conselleria de Hacienda y Administración Pública, encargada de establecer los coeficientes aplicables en 2014 al valor catastral. Dicha ausencia de motivación se aprecia en la falta de claridad de la norma, haciéndola ininteligible, también en el desconocimiento de las fuentes de donde se han extraído los datos con los que se han confeccionado los coeficientes aplicables en cada municipio, así como en otros muchos defectos que en definitiva redundan en perjuicio del contribuyente al hacerle imposible conocer y entender el porqué de la utilización de ese coeficiente al inmueble o bien en concreto, y en consecuencia poder rebatirlo y defender el valor por él liquidado.

A dichos defectos, debemos añadir el aumento considerable de los citados coeficientes, algo que resulta difícil de comprender dada la crisis del sector inmobiliario. Esto tiene un efecto perverso, ya que en la mayoría de los casos deberemos tributar por un valor superior al efectivamente pagado, gravando de esta forma una renta ficticia, lo que resulta totalmente inaceptable.

Enlazando con el anterior párrafo, debemos recordar que las leyes de los impuestos a los que hacíamos referencia configuran la base imponible con el valor real del bien transmitido, pues bien, según la doctrina del Tribunal Supremo el valor real es en gran medida equiparable al valor de mercado. Resulta apreciable, que para determinar el valor real del bien transmitido debe partirse de una valoración individualizada y tener en consideración las particulares circunstancias y características de cada bien, requisito que ni mucho menos se cumple con el  nuevo método de valoración empleado, careciendo así del requisito de idoneidad. La valoración resultante es una valoración colectiva perpetrada a partir del valor catastral, que agrupa los inmuebles por zonas y tipologías asignándoles de esta forma un valor, que poco o nada tiene ver con el valor real, ya que deja fuera de su alcance gran cantidad variables que afectan a la valoración concreta e individualizada del bien, contraviniendo de este modo el mandato contenido en la norma de los impuestos de atender al valor real del bien transmitido.

En nuestra opinión, hay motivos suficientes para anular las liquidaciones que se practiquen en aplicación del método descrito, ya que con este nuevo método parece complicado que se vaya a obtener el valor real de los bienes transmitidos.

Por tanto, si es victima de una comprobación de valores de este signo, consúltenos, será un orgullo el deposito de su confianza y defender sus intereses.